Muchas personas en todo el mundo sufren enfermedades crónicas. Como tal, la enfermedad cardiaca crónica es la principal causa de muerte en todo el mundo (ver hoja informativa de la Organización Mundial de la Salud 2013). Enfermedades como la diabetes o las alergias están aumentando en los países industrializados. En los EE.UU., la prevalencia de la diabetes en la población total ha pasado de alrededor del 1% en 1958 al 7% en 2010 (Centros para el Control y la Prevención de la enfermedad 2011). El riesgo estimado de desarrollar diabetes a lo largo de toda su vida es de alrededor del 45% para las personas nacidas en el año 2000. El aumento de estas enfermedades en un corto período de  tiempo indica que no pueden estar causadas únicamente por defectos genéticos hereditarios. Además, estudios en gemelos idénticos y no idénticos pueden ayudar a desentrañar la contribución de la genética y del medio ambiente al desarrollo de la enfermedad.

Algunas enfermedades como la diabetes o las enfermedades cardíacas están fuertemente asociadas con el estilo de vida: alimentación sana y ejercicio regular deberían minimizar el riesgo. Además, el campo de la epigenética ha surgido recientemente como una vía prometedora para una mejor comprensión de cómo influye el “ambiente” en la salud. Aunque las opciones de estilo de vida son sin duda un factor que contribuye, investigaciones recientes han demostrado otras áreas importantes para la prevención que son también relevantes para otras enfermedades crónicas: la exposición a productos químicos cotidianos y la nutrición saludable durante el desarrollo prenatal  (Barouki et al. 2012).

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